Técnicas de Relajación

El objetivo de las técnicas de relajación es reducir el grado de activación física presente en el estrés. La fuente de esta activación reside en nuestra respuesta biológica arcaica ante una situación que consideramos “amenazante”: aumento del ritmo cardíaco, respiración rápida, elevación del tono muscular del cazador de la prehistoria que tenía que hacer frente a la manada de lobos o huir físicamente del peligro.

El problema actual es que ante situaciones de la vida cotidiana que no requieren una “huida o lucha” a nivel físico (Ej. Realizar una conferencia en público) pero que nos generan estrés, nuestro cuerpo reacciona aumentando los niveles fisiológicos como en la situación anterior. El peligro básico de esta activación biológica innecesaria reside en que las sustancias que se segregan en sangre (glucocorticoides) son tóxicas para el organismo si no se queman con ejercicio físico en ese instante y, si esta situación se prolonga, conllevará problemas de salud.

En este sentido, las técnicas de relajación tienen el objetivo de enseñar a la persona a controlar su propio nivel de activación a través de la modificación inducida de condiciones fisiológicas como la tensión-distensión de los músculos, y ciertas sensaciones de peso y calor.

La relajación o cualquier tipo de actividad de relax, aunque sólo sea unos 10 minutos al día, aumenta las defensas contra el estrés.

Se recomienda realizar estas técnicas en posición sentada y, si resulta más fácil tumbado. Puede aparecer sensación de adormecimiento, por ello, es recomendable aplicarlas cuando se esté descansado y con ausencia de sueño, escogiendo la hora del día más adecuada para ello.

La relajación significa liberar la tensión y el alargamiento de las fibras musculares, en contraposición al acortamiento que acompaña la tensión muscular. La experiencia de relajación incluye aspectos psicológicos de sensación agradable y ausencia de pensamientos estresantes.

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