La Autoestima

La confianza en nuestra capacidad de pensar, en nuestra capacidad de enfrentarnos a los desafíos básicos de la vida.  La confianza en nuestro derecho a triunfar y a ser felices;  el sentimiento de ser respetables, de ser dignos, y de tener derecho a afirmar nuestras necesidades y carencias, a alcanzar nuestros principios morales y a gozar del fruto de nuestras esfuerzos.

La esencia de la Autoestima es confiar en nosotr@s mism@s y en saber que somos merecedores de la felicidad.

Lo que muchos de nosotr@s necesitamos, aunque pueda sonar paradójico, es el coraje para tolerar la felicidad sin sabotearnos a nosotr@s mism@s.

La autoestima – alta o baja – tiende a generar profecías que se cumplen por sí mismas.  Si dispongo de una autoestima alta puedo predecir éxitos y logros en las metas que quiero conseguir, confiaré en mis capacidades para conseguir aquello que me propongo. Ésto está muy relacionado en la forma en la que voy a hablarme a mí mism@ al respecto, animándome y confiando en mí.

Si por otro lado, dudo de mis capacidades y desconfío de ser capaz de conseguir mis objetivos puedo predecir fracasos o lo que es peor puedo quedarme paralizad@ y ni siquiera intentarlo. De forma que la profecía se autocumple al ni siquiera intentarlo.

Una autoestima saludable se relaciona con:

  • La racionalidad y realismo: es la búsqueda del significado y la comprensión de las relaciones. Su base está en el respeto a los hechos. La búsqueda de la razón es la de la integración no contradictoria con la experiencia, que implica una disponibilidad y una actitud abierta a la experiencia. No es sierva ni de la tradición ni del consenso.
  • Intuición: se relaciona significativamente con la autoestima, sólo en la medida que expresa una alta sensibilidad a las señales internas y el respeto apropiado a éstas.

 

  • Creatividad: los estudios dicen que la persona creativa tiene mucho más a anotar las ideas interesantes en una agenda; pasa mucho tiempo ampliándolas y cultivándolas; gasta energía investigando dónde pueden conducirle. Valoran los productos de su mente.
  • Independencia: el hecho de pensar por un@ mism@ es el corolario natural de una autoestima saludable. Al igual, que la práctica de ser totalmente responsable de la propia existencia, para la realización de sus propias metas y para la consecución de su propia felicidad. 
  • Flexibilidad y capacidad para afrontar los cambios: Ser flexible significa tener la capacidad de reaccionar a los cambios sin que ataduras inapropiadas te liguen al pasado. Una mente que confía en sí misma se mueve con agilidad, sin el estorbo de ataduras irrelevantes, capaz de responder rápidamente a las novedades porque está abierta a considerarlas.
  • Deseo de admitir y corregir los errores: los hechos tienen una prioridad superior a las creencias, la verdad es un valor superior a tener razón. Si la confianza en un@ mism@ se une al respeto a la realidad, el corregir un error se considerará mejor que fingir no haberlo cometido.
  • Benevolencia y cooperación: si me ocupo de mi mism@, segur@ de mis propios límites, segur@ que cuando quiero decir sí es sí y de que cuando quiero decir no es no, la benevolencia es el estado natural. Mi relación con los demás tiende a reflejar la relación que tengo conmigo mism@.

 

Bilbiografia: Branden, N. (2011). Los seis pilares de la autoestima.

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